¿Quiere empezar a invertir? Utilice los productos adecuados.

Muchas veces, tenemos reuniones con ahorradores que han decidido dar un paso más en su salud económica, y quieren comenzar a invertir su dinero. Sin embargo, y especialmente cuando estos ahorradores no tienen demasiada formación financiera, surge la gran cuestión: ¿en qué invierto y cómo lo hago?

Debemos invertir en productos que podamos entender

Como hemos comentado en muchas ocasiones, no es necesario invertir en «cosas extrañas o complicadas» para poder sacar rentabilidad a nuestro dinero. Por lo tanto, nuestro primer consejo es que utilicen siempre productos que conozcan y sean capaces de entender, ya que así podrán valorar los riesgos y beneficios que tiene esa inversión.

Fondos de Inversión. El activo de inversión por excelencia

Profundizando un poco más en el ahorrador principiante, creemos que uno de los activos que mejor le encajan a la hora de comenzar a invertir, son los fondos de inversión, que como ya hemos comentado otras veces, reúnen una serie de condiciones que creemos son muy interesantes. Pero no creemos que los fondos de inversión sean un producto solo aconsejable para inversores principiantes, ni mucho menos. De echo, a lo largo de nuestros años de experiencia, hemos podido comprobar como independientemente de la experiencia o formación de los inversores, el producto preferido para invertir son los fondos de inversión.

Ventajas de invertir en fondos de inversión

Recordemos brevemente algunas de sus ventajas:

– Podemos aprovecharnos de la diversificación. Al ser productos que cuentan con un gran patrimonio, tienen capacidad para invertir en muchos más activos que un inversor particular.

Costes bajos. Los fondos cobran una comisión de gestión anual. Sin embargo, si pensamos lo que nos costaría replicar la cartera que pueden tener un fondo de inversión, llegaríamos a la conclusión de que sería muchísimo más caro.

– Evitamos barreras de entrada. Hay mercados que para un particular son poco accesibles, principalmente por un tema de costes. Es decir, para un particular, suele ser bastante caro comprar en mercados internacionales por ejemplo, o difícil llegar a tomar posiciones en divisas o materias primas (se utilizan derivados y se necesita cierto capital). Sin embargo para un fondo, esos problemas no existen.

Nos aprovechamos de una gestión profesional. Los fondos están gestionados por un equipo de profesionales, que se dedica a buscar y analizar las diferentes oportunidades que se generan en los mercados financieros. Además, los profesionales suelen utilizar herramientas complejas para hacer inversiones o protecciones en su cartera, herramientas que no suelen estar al alcance (ya sea por costes o por complejidad) de los inversores particulares.

Así pues y como conclusión, creemos que por utilizar productos complejos no se van a generar mejores rentabilidades. Es más, creemos que utilizar productos complejos sin tener los conocimientos y experiencia necesarios pueden producirnos importantes pérdidas en nuestro capital. Por ello, recomendamos, especialmente para inversores principiantes, el uso de activos como los fondos de inversión, que puedan proporcionarnos un acceso a los mercados financieros, pero a través de un mecanismo sencillo de entender.

Tambien creemos que es importante contar con la ayuda de un asesor financiero que pueda ayudarnos a elegir los mejores productos en función de nuestros objetivos y necesidades. A la hora de invertir en fondos de inversión, existe una gran oferta, por lo que puede ser difícil saber cual o cuales fondos nos encajan mejor y esto es especialmente importante en momentos donde los mercados sufren incertidumbres. Contar con un buen asesor financiero, puede suponer la diferencia entre invertir con seguridad o perder dinero.

¡Principales componentes del Mercado español!

A la hora de contratar diferentes activos en el mercado español, creemos que es interesante que el inversor tenga claro qué es lo que puede comprar en cada una de las partes que componen el mercado español, que como sabrán está operado por Bolsas y Mercados Españoles (BME, empresa cotizada en el Ibex35)

Entre los principales componentes, podemos destacar:

Bolsas de Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia

Son los principales centros de negociación bursátil. Hoy en día ya no es común la operativa física en estas bolsas, ya que la operativa hoy en día se realiza, casi en su totalidad de manera electrónica.

El principal mercado de valores, es la Bolsa de Madrid, cuyo índice de referencia es el Índice General de la Bolsa de Madrid. No obstante, de cara a lectores principiantes, destacaremos un índice principalmente:

Ibex35

Es el índice de referencia del mercado español. En el cotizan las 35 empresas de mayor capitalización del mercado bursátil. Estas 35 empresas, pueden ir variando, ya que dos veces al año, el Comité Asesor Técnico se reúne para decidir si hay modificaciones en la composición del índice. Para ello, tendrán en cuenta datos de capitalización media y de volumen de contratación de las diferentes empresas. Así pues, no es extraño que haya empresas que pasen del Ibex35 al mercado continuo, y viceversa.

El horario de contratación en el Ibex35, va desde las 9:00h a las 17:30h (más 5 minutos de subasta de cierre), de manera ininterrumpida.

Latibex

Es un mercado regulado por la Ley del Mercado de Valores, en el que cotizan en euros las principales empresas latinoamericanas. Utiliza como sistema de contratación la Plataforma electrónica de la Bolsa Española, al igual que cualquier acción que cotice en el mercado español.

Su horario es de 11:30h a 17:30h.

Su evolución a sido constante a lo largo del tiempo, pasando de los 6.000 millones de euros de capitalización en 1999, hasta los más de 425.000 millones de capitalización actualmente, casi un 40% de lo que supone la capitalización total del mercado español.

Entre los países que cuentan con presencia en el mercado Latibex a través de alguna de sus empresas, tenemos a Brasil, México, Argentina, Chile y Perú, siendo Brasil el país que cuenta con un mayor número de compañías cotizadas en euros.

MEFF

Es el Mercado Español de Futuros Financieros. Se trata de un mercado organizado, que está organizado, regulado y supervisado por la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores).

En este mercado, se pueden contratar tanto futuros como opciones, sobre índices o acciones.

AIAF

Es la Asociación de Intermediarios de Activos Financieros. Se trata de un mercado organizado de renta fija, conde se negocian activos de deuda de empresas, administraciones públicas o entidades financieras. No obstante, se trata de un mercado orientado principalmente a inversores institucionales. Para inversores particulares o minoristas, existe otro mercado de renta fija, conocido como SEND (Sistema Electrónico de Negociación de Deuda).

MAB

Se trata del mercado alternativo bursátil, y es un mercado organizado, que se diferencia del Mercado Continuo al contar con una regulación diferente y especialmente creada para las Sicav, las empresas de Capital Riesgo o las PYMES en expansión.

 

 

 

¿Qué es y cómo se calcula el Valor Liquidativo de un fondo de inversión?

A la hora de invertir en un fondo de inversión, lo hacemos comprando participaciones del mismo. Cada una de estas participaciones, tiene un valor que se denomina valor liquidativo del fondo.

El valor liquidativo se obtiene dividiendo el patrimonio total del fondo de inversión, entre el número de participaciones que hay en circulación.

Por norma general, los fondos de inversión actualizan su valor liquidativo todos los días, aunque este suele mostrar el comportamiento del fondo con uno o dos días de retraso con respecto a lo que ha hecho el mercado. Esto es así, ya que generalmente, para obtener el valor liquidativo, los fondos de inversión suelen esperar al cierre de mercado, para poder calcularlo y al día siguiente para publicarlo.

Vemos un ejemplo sencillo. Imaginemos que la bolsa europea tiene una fuerte subida un lunes por ejemplo. Si tenemos un fondo de inversión de renta variable europea; ¿cuándo reflejará la subida?…, pues lo normal es que lo haga en el valor liquidativo del martes.

Sin embargo, puede haber fondos que actualicen su valor liquidativo con dos, tres o más días de retraso, aunque este liquidativo se publique diariamente. También se da en determinados fondos, una publicación del valor liquidativo de manera semanal, en lugar de diaria.

¿Cómo saber a qué fecha está actualizado el valor liquidativo de mi fondo?

Es muy sencillo. En nuestra valoración de cartera, aparecerá la fecha a la que corresponde el valor liquidativo que está mostrando nuestro fondo, por lo que podremos saber con exactitud, si ha recogido ya los últimos movimientos que hayan podido tener los mercados financieros.

A largo plazo, los momentos de pánico suelen generar las mejores oportunidades de compra

¿Alguna vez se han preguntado cómo reaccionarían con sus inversiones si el mercado sufre un desplome del 15%?

Estamos seguros que la mayoría de inversores, venderían sus posiciones ante un momento de corrección importante en el mercado, aunque el horizonte temporal de su inversión sea a largo plazo. También estamos seguros de que muchos de ellos tardarían un tiempo en volver a recomponer su cartera.

Sin embargo, creemos que esta manera de actuar, y el tiempo nos lo ha demostrado, no es la adecuada. ¿Por qué?, pues porque a históricamente, los momentos de pánico bursátil han generado las mejores oportunidades de compra a medio y largo plazo. Además se ha demostrado también, que el tratar de buscar el «timing» del mercado haciendo entradas y salidas con frecuencia, puede tener como consecuencia el estar fuera del mercado en un momento de rebote, lo que podría suponer una perdida de eficiencia y rentabilidad muy relevante en el largo plazo.

Es decir, por norma general, se suele vender cuando el mercado corrige con fuerza, sin valorar si se está vendiendo de manera justificada o no. En nuestra opinión, hay que analizar los motivos de la corrección del mercado, y detectar si se trata de una corrección justificada y que pueda ser sinónimo de un cambio de ciclo, o si por el contrario se trata de una corrección puntual del mercado.

Cuando las correcciones son puntuales y provocadas por algún tipo de factor no económico, como por ejemplo factores puramente políticos, nuestro consejo suele ser el de tener paciencia y no dejarse llevar por el pánico. Además, en perfiles de inversión con tolerancia al riesgo y cuyo horizonte temporal sea de largo plazo, solemos ver estos movimientos como oportunidades de compra.

Otra cosa diferente sería el caso de una corrección que realmente estuviera provocada por un deterioro económico probado, y que pudiera por tanto dar pie a un cambio de ciclo. En este caso, lógicamente sí que habría que ajustar las inversiones a ese momento de mercado. Sin embargo, es preferible aprovechar repuntes puntuales para ir haciendo estos ajustes en las carteras, y no hacerlo en ningún caso cuando el miedo de los inversores está en su punto álgido. Tengan en cuenta, que incluso en fases bajistas de los mercados, suelen producirse rebotes puntuales que pueden ser aprovechados para bajar exposición en las carteras o hacer cambios.

¿Sabe que relación hay entre los tipos de interés y el precio de los bonos?

Hoy vamos a hacer un artículo muy breve pero que consideramos muy necesario para todo aquel inversor que esté interesado en comprar productos de renta fija.

La renta fija no es fija

 

Este es un concepto básico a la hora de comprar renta fija. Hemos de tener en cuenta que con la renta fija, se puede perder dinero, ya que el producto que nosotros compramos a un determinado precio, tendrá una oscilación que puede beneficiarnos o perjudicarnos. El decir, el precio que hemos pagado por nuestro producto de renta fija, fluctuará durante su vigencia.

Por lo tanto, tengan en cuenta que un producto de renta fija tiene una serie de características que no varían, como su fecha de vencimiento o el cupón que nos va a pagar, sin embargo el precio del producto de renta fija, sí que varía.

Relación entre el precio de la renta fija y los tipos de interés

 

Existe una relación inversa entre la evolución de un bono por ejemplo y la evolución de los tipos de interés. Es decir, cuando los tipos de interés suben, los precios de los bonos caen, y viceversa. Veamos un ejemplo:

Imaginemos que compramos un bono de la República de Italia, con un vencimiento en 2025 y que nos paga un cupón anual del 5%. Y que este bono nos ha costado 100. ¿Qué ocurrirá si el tipo de interés italiano sube?

Pues lógicamente, nuestro bono dejará de ser tan interesante como antes, ya que se podrán comprar otros bonos al mismo vencimiento que paguen un cupón más interesante. Así pues, el bono que hemos comprado, caerá de valor. Imaginen que cae a 97.

Si hemos comprado 100.000€ en este bono, ante esta subida de tipos de interés, nuestra inversión pasará a valer 97.000€.

 

¿Sabe que pasaría con sus fondos de inversión si su banco quiebra?

Recientemente leíamos los datos de una encuesta en la que se preguntaba a un amplio grupo de ahorradores/inversores, si sabían que era lo que pasaba con su fondo o fondos de inversión en el caso de que el banco donde los tuviera depositados quebrara. La respuesta nos ha dejado «preocupados» ya que un 52% de los encuestados no sabía que pasaría con sus fondos.

En primer lugar vamos a tratar de ser muy claros a la hora de responder esta duda:

En ningún caso, ante la quiebra del banco, el inversor en fondos de inversión pierde su dinero, ya que los fondos de inversión están fuera del balance de la entidad.

Cuando compramos participaciones en un fondo de inversión, somos titulares de una inversión que depende de la gestora del fondo de inversión y no de la entidad que lo comercializa. Si nuestro banco quiebra, podríamos llevarnos nuestros fondos de inversión a otra entidad. 

Sería el mismo caso que si tenemos unas acciones de bolsa, y el banco quiebra. En este caso, las acciones son nuestras, y por tanto podríamos llevárnoslas a otra entidad sin problemas (salvo por supuesto si son acciones del propio banco que quiebra, que en ese caso dejarán de tener valor como por ejemplo ocurrió con el Banco Popular).

Sin embargo, si el fondo de inversión en el que hemos invertido, tiene dentro de su cartera productos del banco que quiebra (por ejemplo depósitos o acciones de ese banco), sí que se producirá un impacto negativo en la rentabilidad del fondo. Este impacto dependerá del peso que tenga el fondo a la entidad que ha quebrado. Generalmente en fondos bien diversificados y gestionados ese impacto no se notaría apenas. Sin embargo en el caso de fondos propios, hay gestores que ponderan en exceso los productos de su propia entidad, lo que podría generar un impacto elevado en el fondo en un caso de quiebra.

 

¿Cómo actuar cuando el mercado se desploma?

En semanas como la actual, en las que los índices sufren caídas por encima de lo habitual y de una manera muy continuada, es importante saber cómo moverse en el mercado, especialmente cuando se tienen en cartera inversiones muy sesgadas a renta variable.

Cuando se viven fases de correcciones relevantes, nuestro consejo es que no hay que dejarse llevar por el pánico. Lo que hay que hacer, es analizar la situación antes de tomar una decisión. Ver si el nivel de riesgo de la cartera es el adecuado en comparación al riesgo que se puede tolerar, y valorar qué motivos están provocando las caídas, es algo clave en este análisis.

Si la cartera está pasada de riesgo, es probable que las correcciones del mercado afecten en buena medida a la cartera, por lo que podría suponer una fuente de preocupación que no debería de producirse. En este caso, nuestro consejo es tender a adecuar la cartera a una composición que sí permita afrontar caídas con mayor tranquilidad. Esperar a un rebote para ello o hacerlo en plena corrección es una decisión que debería de analizarse con la ayuda de un asesor financiero. 

Si la cartera está dentro de los parámetros de riesgo, el siguiente paso sería valorar si la corrección está justificada por un deterioro económico real o algún hecho que pueda tener implicaciones de largo plazo, o si por el contrario se trata de un ajuste puntual del mercado. En el primer caso, lo normal es ir reduciendo exposición a renta variable en la cartera, mientras que en el segundo escenario, puede ser más apropiado mantener la calma, ya que cuando se producen correcciones violentas provocadas por un factor puntual, la posterior recuperación del mercado suele ser rápida.

De todas formas e independientemente a esto, consideramos que una cartera de inversión no puede ser algo que no quite el sueño, por lo que en el caso de que la situación del mercado nos preocupe en exceso, es bueno reducir riesgo o hacer liquidez, hasta que pase el ruido de mercado y podamos volver a incorporarnos otra vez con mayor seguridad.

Invertir sin diversificar implica asumir más riesgo.

A la hora de invertir, uno de los aspectos en los que más nos gusta hacer hincapié es en la diversificación, ya que creemos que es un error muy común entre los inversores y que es muy fácil de subsanar.

Diversificación

Como hemos comentado en otras ocasiones, diversificar implica repartir la inversión entre distintos tipos de activos, zonas geográficas, sectores u horizontes temporales, con la intención de tener una cartera lo mejor distribuida posible.

Es decir, diversificar no es tener cuatro o cinco bancos en cartera, ya que en este caso no existe tal diversificación; sino en tener varias acciones (en el caso de que se tenga una cartera de acciones), que inviertan en sectores diferentes, que pertenezcan a mercados diferentes…

Como ejemplo fácil, cuando alguien nos pide opinión sobre una cartera de renta variable en acciones por ejemplo, valoramos incluir distintos sectores (consumo defensivo, tecnología, utilities…), distintas zonas geográficas (Europa, EEUU, Asia…) e incluso distintas divisas (euro, dólar, libra…).

Descorrelación

Sin embargo, no solo hemos de buscar productos que nos ayuden a diversificar la cartera. También es importante incluir algunos activos que puedan ayudarnos a descorrelacionar nuestra inversión, o lo que es lo mismo, activos que no se comporten de la misma manera ante un escenario determinado del mercado.

Por ejemplo, el Oro ha sido históricamente un activo que ayudaba a descorrelacionar el comportamiento de las carteras, ya que se utilizaba como activo refugio ante caídas en los mercados. Hoy en día, sigue contemplándose de esta manera, aunque bien es cierto que su descorrelación con el mercado es algo menor.

Fondos de Inversión

En nuestra opinión, uno de los productos ideales a la hora de diversificar una cartera, especialmente para todos aquellos ahorradores que todavía no disponen de un patrimonio demasiado elevado, son los fondos de inversión.

Un fondo de inversión como ya hemos comentado en ocasiones, es una cesta de activos que esta gestionada por un equipo de profesionales, y de la cual se pueden adquirir participaciones, lo que nos permite poder acceder a todas las ventajas de una gestión profesionalizada y por tanto diversificada, con un coste muy bajo.

 

 

¿Cómo protege su cartera un gestor profesional?

Muchos ahorradores que está comenzando a dar sus primeros pasos en el campo de las inversiones, nos hacen esta pregunta. Es algo lógico y normal, más aún cuando todos sabemos que a la hora de invertir, nuestra cartera va a sufrir en cierto grado las fluctuaciones que tengan los mercados financieros, tanto al alza como a la baja. Por supuesto, cuando los mercados suben y nuestras carteras recogen parte de esa subida, todo va «sobre ruedas»; pero, ¿que ocurre cuando el mercado corrige?

El mercado cae, ¿Qué hacemos?

¿Hay alguna manera de evitar que nuestra cartera pierda valor, o no nos queda otra opción que asumir las caídas? Para responder a esta pregunta, vamos a comentarles cómo actúan los gestores profesionales.

Lógicamente, el trabajo de un gestor consiste en tratar de anticiparse a los movimientos del mercado, para lograr sus objetivos, que no son otros que mejorar el comportamiento de un índice de referencia o «benchmark» que tenga su cartera o fondo de inversión. Para poder «batir al mercado», el gestor debe de adaptar su portfolio tanto en las subidas como en las caídas.

Para poder mejorar el comportamiento del mercado cuando este cae, solo hay dos soluciones, la primera es estar en liquidez y la segunda es proteger o «cubrir» la cartera. Estar en liquidez no es una solución para la mayoría de gestores, ya que por mandato, estos suelen estar obligados a tener unos determinados niveles de liquidez e inversión. Por tanto, la solución para los gestores profesionales pasa por proteger sus inversiones.

¿Qué es «cubrir» una cartera?

Consiste en proteger los activos de la cartera en la medida en la que sea posible. Cuando compramos un activo, el comportamiento de este está por norma general directamente relacionado con el comportamiento del mercado. Para proteger estas posiciones, hay que buscar instrumentos que logren ganar dinero cuando el mercado cae.

¿Cómo se «cubre» una cartera?

Los profesionales, utilizan productos derivados como los futuros financieros o las opciones para proteger sus posiciones alcistas. En muchos casos, una cartera de renta variable por ejemplo, se puede proteger vendiendo futuros sobre un determinado índice. Imaginen un gestor de renta variable española que tiene como objetivo mejorar el comportamiento del Ibex35. Cuando el mercado llega a una determinada zona de resistencia o el gestor piensa que ha llegado un momento donde puede haber correcciones, lo normal es que proteja su cartera vendiendo futuros del Ibex35, aunque también podrá cubrir valor por valor, vendiendo futuros sobre cada una de las acciones que tenga en cartera.

A nivel particular, los derivados no suelen utilizarse, ya que es un producto que tiene cierta complejidad y no es apto para todos los inversores. Generalmente, los inversores minoristas suelen proteger sus carteras con la compra de ETFs inversos, es decir, ETFs que ganan cuando los mercados caen. Sin embargo este tipo de cobertura suele ser menos eficiente, ya que los ETFs no replican con la misma exactitud que un futuro y además sólo existen ETFs inversos sobre unos pocos índices bursátiles, pero no sobre acciones.

Ventajas de invertir en fondos de inversión

Esta capacidad que tienen los gestores profesionales para proteger sus posiciones, hace que el hecho de invertir en un vehículo gestionado nos permita favorecernos de las herramientas de las que disponen los gestores para llevar a cabo una gestión lo mejor posible. Cuando un inversor particular buscar hacer una cartera de inversión, el hecho de recurrir a los fondos de inversión, le puede ahorrar mucho trabajo y permitirle ser más eficiente a la hora de gestionar su patrimonio.

 

¿Gestión activa o pasiva? ¿Cual es mejor?

Muchos inversores nos preguntan si preferimos los activos de gestión activa o los de gestión pasiva a la hora de configurar una cartera. Sin embargo, antes de contestar a esta pregunta, creemos que es importante saber en qué consiste cada tipo de gestión.

 

Gestión Pasiva

 

La gestión pasiva, consiste por definición en hacer una réplica lo más exacta posible al comportamiento del índice de referencia o «benchmark» que se quiera replicar. Es por ello, que en este tipo de activos, no se realiza realmente ningún tipo de actividad de gestión, si no de equilibrado puntual de los pesos del activo, para que este sea lo más próximo en su comportamiento al «benchmark» que sea posible.

Un ETF por ejemplo es un producto de gestión pasiva. Si un inversor compra un ETF sobre el Ibex35, no podrá esperar que su ETF se comporte mejor o peor que el Ibex, ya que se va a comportar de una manera casi idéntica mercado español.

Así pues, quédense con el concepto de que dentro de los productos de gestión pasiva, no existe ningún tipo de gestión real del patrimonio.

Es por ello, que en fases bajistas del mercado creemos que los productos de gestión pasiva tienen más peligro que los productos de gestión activa, ya que recogerán las caídas en la misma proporción y velocidad que el mercado por lo que pueden tener un impacto negativo mayor en las carteras.

 

Gestión Activa

 

La gestión activa, tiene como objetivo principal, el lograr batir a un índice de referencia o «benchmark». En este caso, sí que hay un equipo gestor del activo, que trata de aplicar sus conocimientos, trabajo y experiencia en lograr mejorar el comportamiento del índice de referencia que se hayan marcado. Es decir, aquí sí que hay una gestión real.

Por norma general, los fondos de inversión son productos de gestión activa, aunque algunas gestoras han comenzado a crear fondos indexados (gestión pasiva) para poder competir con los ETFs.

Un fondo de gestión activa que tenga como índice de referencia al Ibex35 por ejemplo, buscará mejorar el comportamiento de este en todos los escenarios, es decir hacerlo mejor que el mercado tanto en fases alcistas como en fases bajistas.

Sí que nos gustaría matizar que, hacerlo mejor que el índice en fases bajistas, no implica necesariamente que el fondo tenga que subir cuando el mercado baja; si no que con el mero hecho de caer menos que el índice, el fondo ya estaría haciendo una gestión activa bastante correcta.

¿Nuestras preferencias?

 

En nuestra opinión, la gestión activa tiene más calidad, y por lo tanto vemos más valor en un producto de gestión activa que esté bien gestionado. Sin embargo, en determinados momentos, sí que creemos que las carteras pueden complementarse con algún producto de gestión pasiva, especialmente en fases donde los mercados hayan corregido con fuerza, y un producto de gestión pasiva pueda ayudar a incrementar la exposición de la cartera puntualmente.

Por tanto, aunque preferimos la gestión activa en las carteras, creemos que ambos tipos de activos se pueden complementar sin ningún problema, aportando diversificación a nuestras inversiones.

 

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