Cómo funciona la renta fija: claves para entenderla en el entorno actual
Durante muchos años, hablar de renta fija parecía casi sinónimo de hablar de inversiones con poca rentabilidad. Los tipos de interés extremadamente bajos que dominaron buena parte de la década pasada redujeron considerablemente los rendimientos disponibles en bonos y otros activos de deuda.
En los últimos años, sin embargo, el escenario ha cambiado. La inflación, las decisiones de los bancos centrales y las variaciones de los tipos de interés han devuelto a la renta fija un papel protagonista en los mercados financieros.
En septiembre de 2026, este debate vuelve a estar especialmente presente. El Banco Central Europeo (BCE) elevó recientemente el tipo de su facilidad de depósito hasta el 2,50%, mientras que la Reserva Federal estadounidense situó el rango objetivo de los fondos federales entre el 3,75% y el 4%. Ambas decisiones respondieron, entre otros factores, a unas presiones inflacionistas que continúan siendo superiores a los objetivos de los bancos centrales.
Para comprender qué implica este escenario para los inversores, primero hay que entender cómo funciona realmente la renta fija.









