¿Por qué un asesor financiero me conviene más que el director de mi oficina?

Cada vez son más los ahorradores, que han dejado de confiar en el director de su oficina bancaria de toda la vida y recurren a los servicios de un asesor financiero profesional. Los motivos son varios:

Clientes más formados financieramente

 

Gracias a la labor formativa que se lleva a cabo por muchos profesionales del sector, a través de Internet, conferencias o cursos, los ahorradores españoles cada vez disponen a su alcance de un mayor número de posibilidades para mejorar sus conocimientos financieros.

Esto contribuye a que sea más fácil para un individuo que desea invertir, el saber qué aspectos valorar en un producto para saber si es algo que le puede interesar o no. Sin embargo, también para los asesores es importante que los clientes estén formados financieramente, ya que de esta manera se facilita que la relación entre el asesor y el cliente pueda ser más productiva.

Es por ello, que el cliente formado, es más exigente con respecto a la manera de gestionar su patrimonio, por lo que buscará a su vez a profesionales que le puedan ofrecer realmente lo que está buscando o lo que necesita.

Precedentes de la banca comercial

 

Durante los últimos años, han sido numerosos los casos de ahorradores afectados por la mala evolución o mal resultado de algún producto ofrecido por su banco. En muchos de estos casos, no se ha tratado de un cliente aislado, si no de un amplio grupo de afectados por un mismo producto, lo que da pie a pensar en fallos graves a la hora de seleccionar tanto el producto como el cliente objetivo.

Por norma general, los bancos suelen lanzar determinados productos, que posteriormente deben de ser comercializados por la red de oficinas para alcanzar una serie de objetivos. Esto provoca que estos productos se puedan ofrecer de manera indiscriminada a los clientes, independientemente de si esos son adecuados o útiles para cumplir las necesidades y objetivos del cliente.

Esto ha generado una importante pérdida de confianza de los ahorradores en su banco de toda la vida, provocando la búsqueda de un punto más de calidad, profesionalidad e independencia en sus inversiones.

Banca privada más accesible

 

Siempre se ha pensado que un asesor financiero era un profesional al que solo podían recurrir las personas con gran patrimonio. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.

La banca privada, ha ido flexibilizando su estructura, hasta el punto de que prácticamente cualquier tipo de cliente que desee invertir sus ahorros, puede hacerlo con la ayuda de un asesor financiero y lo que es igualmente importante, invertir en una amplia gama de productos que la banca comercial no ofrece a sus clientes.

Fondos de inversión de terceros, acciones, renta fija… son instrumentos de inversión que hoy en día pueden estar al alcance de cualquier inversor.

Conclusión

 

Tras este comentario, estamos seguros de que muchos de nuestros lectores pueden pensar que hay que salir huyendo de los bancos comerciales, pero en ningún modo queremos decir eso.

Los bancos comerciales tienen un sentido y utilidad importantes para cualquier ahorrador, pero creemos que hay que saber exactamente en qué servicios nos pueden ayudar (tarjetas, domiciliaciones, seguros, préstamos e hipotecas…).

Sin embargo, para todo lo relativo a inversiones, nuestra recomendación es que acudan a los servicios de un asesor financiero profesional, que pueda ayudarles a iniciar su andadura en el campo de las inversiones, buscando los productos más atractivos y adecuados a su perfil de inversión.

La formación, ¿es tan importante para invertir correctamente?

Somos conscientes de que muchos ahorradores, y así nos lo transmiten, tienen ciertos recelos a la hora de comenzar a invertir sus ahorros. Creemos que esto es algo normal, especialmente si echamos la vista atrás y vemos el largo historial de productos que durante años la banca tradicional ha colocado a sus clientes, sin valorar si realmente eran o no convenientes para ellos.

Es por ello que creemos que la formación financiera es algo imprescindible para todo ahorrador. Tengan en cuenta, que cuanto más formado está un cliente, más sencilla también es la labor del asesor financiero, y por tanto más satisfactoria puede ser la experiencia de invertir.

Un cliente formado, podrá valorar si el producto que le están ofreciendo es o no adecuado a sus necesidades y objetivos, y por tanto podrá determinar si encaja en su cartera. Lógicamente, esta es la principal labor del asesor financiero, pero no podemos caer en el error de dejar todo en manos de un profesional y olvidarnos de nuestras inversiones.

En nuestra opinión, creemos que es muy importante y productivo para los clientes, que se produzca un «tandem» o lo que es lo mismo, una especie de equipo entre el asesor financiero y el cliente. Por eso, creemos que además de que es asesor debe esforzarse en explicar todos los detalles y características de la inversión propuesta, el cliente debe también irse de la reunión con la total tranquilidad de que la inversión planteada es la adecuada. Es por ello que no hay que dudar nunca en preguntar todas las cuestiones que surjan sobre la inversión o cartera propuesta.

Por otro lado, los clientes que están más formados financieramente, son capaces de reaccionar mejor y con más eficiencia a los diferentes movimientos y comportamientos de los mercados, ya que son capaces de entender cómo funcionan estos. Errores como la falta de paciencia a la hora de invertir, o dejarse llevar por la codicia o el pánico en determinados momentos, son más fáciles de subsanar si se tiene cierta formación.

Hoy en día, cada vez más asesores y empresas de asesoramiento como Consulae Eafi, estamos apostando por formar a nuestros clientes, ya que creemos que esto es algo que a la larga, mejorará todo lo relacionado con los servicios financieros.

¿Por qué la capitalización compuesta hace que ganemos más dinero?

En economía hay dos conceptos claves que todos deberíamos de conocer, el de capitalización simple y el de capitalización compuesta.

Capitalización Simple

En palabras sencillas, cuando invertimos un capital a un determinado tipo de interés, y los intereses que va generando ese capital, no nos aportan ninguna rentabilidad adicional, estaríamos en un régimen de capitalización simple.

Ejemplo.

Invertimos en un depósito a 5 años, 100.000€ al 3% anual. En este caso, cada año, el depósito nos da unos intereses de 3.000€ cada año, y al vencimiento, se nos devuelve el capital. Veamos la operación año a año.

Inicio: 100.000€

Año 1: +3.000€

Año 2: +3.000€

Año 3: +3.000€

Año 4: +3.000€

Año 5: +3.000€ + 100.000€ (devolución del capital)

Total: 115.000€ (Rentabilidad del 15% en 5 años)

Capitalización Compuesta

En la capitalización compuesta, cuando invertimos un capital, consideramos que los intereses que va generando ese capital, se suman a la aportación de rentabilidad. Es decir, los intereses que ganamos, generan rentabilidad adicional.

Ejemplo.

Supongamos el mismo ejemplo anterior, pero con capitalización compuesta. Es decir, un producto a 5 años al 3% anual, en el que invertimos 100.000€

Inicio: 100.000€

Año 1: +3.000€

Año 2: +3.090€

Año 3: +3.182,70€

Año 4: +3.278,18€

Año 5: +3.376,52€ + 100.000€ (devolución del capital)

Total: 115.927,40€ (Rentabilidad del 15,92% en 5 años)

Diferencias

Si se han dado cuenta, en un caso los intereses generan rendimiento (capitalización compuesta) y en el otro caso no (capitalización simple), lo que provoca que en el caso de la capitalización compuesta, generemos una mayor rentabilidad a nuestra inversión.

Uno de los activos que aplica la capitalización simple, son los depósitos, mientras que uno de los activos que aplica la capitalización compuesta, son los fondos de inversión

Fondos de Inversión y capitalización compuesta

Unos de los productos que solemos recomendar para realizar un ahorro a largo plazo, son los fondos de inversión, ya que invirtiendo en ellos, podemos aprovecharnos de la capitalización compuesta para poder ganar más dinero. En el ejemplo que hemos utilizado, para que fuera sencillo el plazo era únicamente de 5 años, pero ¿se imaginan las diferencias que puede aportarles la capitalización compuesta, si la inversión fuera a 40 años?

 

Opciones financieras. ¿Qué son y cómo funcionan?

Definición de opción financiera

Dentro de los productos derivados, un gran desconocido son las opciones financieras, que es un instrumento que otorga a su comprador el derecho a adquirir un determinado activo, a un precio conocido de antemano, y en un vencimiento concreto; mientras que al vendedor, le otorga la obligación de realizar la operación con las condiciones acordadas.

A cambio de adquirir ese derecho, el comprador de la opción, paga una prima, mientras que el vendedor de la opción es quien la cobra.

Ejemplo.

Luis, compra opciones para adquirir acciones de Telefónica a 8€ en marzo de 2019. Al comprar estas opciones, Luis adquiere el derecho a comprar Telefónica a 8 en el mes de marzo de 2019, mientras que quien ha vendido esas opciones, tiene la obligación de vendérselas. A cambio de adquirir ese derecho, Luis ha pagado una prima de 0,50€ por acción al vendedor de la opción.

Al ser un contrato con un precio y un vencimiento estipulados, se podrán dar una serie de supuestos en los que a Luis le pueda interesar o no ejercer su derecho. En función de estos supuestos, Luis ganará o perderá dinero, pero siempre teniendo presente, que la máxima perdida a la que se enfrenta el comprador de una opción es la prima pagada, mientras que la máxima perdida a la que se enfrenta el vendedor de una opción puede ser ilimitada.

Supuestos:

Si ha vencimiento el precio de Telefónica es igual o superior a 8,50€ a Luis le interesa ejercer su derecho a comprar las acciones. Como el precio de compra es 8€ y ha pagado 0,50€ por acción, a partir de 8,50€ Luis comienza a ganar dinero con la operación, siendo 8,50€ su punto de equilibrio, donde ni gana ni pierde dinero.

Con una Telefónica a 10€, Luis ganaría 1,50€ por acción.

¿Y el vendedor de la opción?

Lógicamente, si el comprador de la opción ha ganado 1,50€ por acción, eso sería lo que perdería el vendedor de la opción sobre Telefónica.

Si ha vencimiento el precio de Telefónica es igual o inferior a 8,50€ a Luis no le interesa ejercer su derecho a comprar las acciones, ya que aunque su precio de compra sea de 8€, hay que tener en cuenta que ha pagado una prima de 0,50€ por lo que por debajo de 8,50€ comienza a perder dinero. En este caso, Luis perdería la diferencia entre el precio de Telefónica en ese momento, y su precio de equilibrio (8,50€), siendo su máxima perdida limitada en la prima pagada de 0,50€.

Con una Telefónica a 6€, Luis perdería como máximo la prima pagada de 0,50€ por acción, ya que no ejercería su derecho a comprar las acciones a 8€ que le supondría una pérdida mucho mayor.

¿Y el vendedor de la opción?

En este caso, el vendedor ganaría la prima de 0,50€ por acción que ha pagado Luis.

Principales diferencias con los futuros financieros

Al igual que los futuros, las opciones financieras son un contrato establecido entre dos partes, con unas condiciones acordadas de antemano, el precio de compra o venta (precio de ejercicio) y el vencimiento.

La diferencia principal entre un futuro y una opción, radica en que mientras que los futuros obligan a ambas partes, las opciones solo obligan al vendedor, mientras que al comprador le otorgan el derecho a decidir si lleva a cabo la operación o no. A cambio, el comprador paga una prima, que es otro concepto que no existe en los contratos de futuros.

¿Qué es y cómo funciona un Unit Linked?

Definición de Unit Linked

 

Dentro de la parte de seguros de vida, uno de los productos que más aceptación está teniendo entre los inversores, son los Unit Linked, que son un tipo de seguro de vida que invierte en nombre y por cuenta del asegurador, en aquellos activos que ha elegido el tomador del seguro, que es quién corre con el riesgo de la inversión.

Es decir, el titular de los activos, es el asegurador y quien decide en qué activos se debe invertir, es el tomador del seguro.

Así pues, y dado que es el tomador quien deciden donde se deben invertir las primas aportadas, el capital final disponible, será variable en función del comportamiento que hayan tenido los distintos tipos de activos en los que se haya invertido.

Fiscalidad de los Unit Linked

 

Fiscalmente, el Unit Linked tendrá el mismo régimen fiscal que los seguros de vida, esto es que se tributará al cobrar la prestación; siempre y cuando se cumplan las siguientes características:

1- El tomador del Unit Linked no tendrá facultades para modificar las inversiones afectadas a las pólizas.

2- Las provisiones matemáticas han de estar invertidas en acciones o participaciones de las IIC predeterminadas en el contrato (serán españolas o comunitarias) o en un conjunto de activos reflejados de forma separada en el balance de la Entidad Aseguradora y que cumplan con los requisitos de diversificación y dispersión de las inversiones que contempla la normativa aseguradora, además de que siempre estén determinadas dentro del contrato del seguro.

 

 

¿Qué es una Ampliación de Capital?

Uno de los términos financieros más comunes dentro del campo de las inversiones, es el de «ampliación de capital«. Sin embargo, no todos los inversores saben realmente en que consiste.

Definición

Una ampliación de capital, es una operación financiera que una empresa realiza cuando quiere incrementar su capital social. Por norma general, las ampliaciones de capital se llevan a cabo emitiendo nuevas acciones, aunque también puede aumentarse el valor nominal de las que ya están en circulación.

Clasificación

Existes tres maneras de clasificar una ampliación de capital:

Ampliación a la par, que es cuando el precio que se paga por cada nueva acción, es igual a su nominal.

Ampliación por encima de la par, que es cuando el precio que se paga por cada nueva acción es superior a su nominal

Ampliación liberada, que es un tipo de ampliación de capital que las empresas realizan con cargo a reservas (la mayoría de ampliaciones de capital son así). A su vez, una ampliación liberada, puede serlo al 100% que es cuando el accionista antiguo no tiene que pagar nada por recibir acciones nuevas; y parcialmente liberada, que es cuando una parte de la ampliación la pagan las reservas de la empresa, y una parte la paga el accionista.

 

¿Qué es un derivado?

Algunos inversores profesionales, utilizan para sus inversiones productos derivados, un producto complejo que en ocasiones también suele estar presente en las carteras de algunos inversores particulares con una alta tolerancia al riesgo.

Definición de producto derivado.

Un producto derivado, como su propio nombre indica, es un producto cuya evolución, depende a su vez de la evolución de otro activo, que es conocido como activo subyacente. Este activo subyacente, puede ser un índice (Eurostoxx, Ibex, Dax…), una acción (Telefónica, Adidas, Nike…), una materia prima (Oro, Trigo, Petróleo…) o un par de divisas (euro/dólar, dólar/yen, euro/franco suizo…).

Derivados más utilizados.

El producto derivado por excelencia, es el futuro financiero, aunque cada vez es más frecuente el uso de otros derivados como pueden ser los CFDs o las opciones.

En futuros comentarios, iremos definiendo los diferentes tipos de derivados, pero hoy vamos a centrarnos en los futuros financieros.

¿Qué es un futuro?

Un futuro, es un derivado que nos permite, comprar o vender un determinado activo subyacente, en una fecha futura determinada. La fecha en la que estamos obligados a comprar o vender el activo subyacente, se denomina fecha de vencimiento.

Cuando compramos futuros, se dice que estamos largos, mientras que si vendemos futuros, se dice que estamos cortos.

Llegada la fecha de vencimiento, el comprador de futuros tiene la obligación de comprar el activo subyacente al precio en el que cotice en ese momento, ganando o perdiendo la diferencia entre el precio de compra del futuro (el día que hizo la operación con el derivado) y el precio del subyacente en el momento del vencimiento. Al revés, el vendedor de futuros, tendría la obligación de vender el activo subyacente al precio en el que cotice en ese momento, ganando o perdiendo la diferencia entre el precio de venta del futuro y el precio del subyacente en el momento del vencimiento.

Por supuesto, en todo momento antes del vencimiento, tanto el comprador como el vendedor del futuro puede deshacer su posición. Para ello, tendría que hacer la operación contraria, es decir, vender si está comprado de futuros y comprar si está vendido de futuros. Es decir, no es necesario llevar el futuro al vencimiento.

Veamos un ejemplo que pueda clarificar esta definición.

Imaginemos un inversor que compra un futuro de Telefónica, a 7,50€ con vencimiento a diciembre de 2018. Supongamos tres escenarios teniendo en cuenta que por norma general, un futuro sobre acciones, equivale a 100 acciones:

1- El comprador, deja el futuro hasta el vencimiento, donde Telefónica cotiza a 10€. Tendría entonces que comprar acciones a 10€, pero como compró su futuro a 7,50€ habría ganado con el futuro, 2,50€ por acción. Es decir, 250€.

2- El comprador, deja el futuro hasta el vencimiento, donde Telefónica cotiza a 7€. Tendría entonces que comprar acciones a 7€, pero como compró su futuro a 7,50€, habría perdido con el futuro 0,50€ por acción. Es decir, 50€.

3- El comprador, ve que en octubre Telefónica está cotizando a 9€. Como sabe que va ganando 1,50€ por acción, decide vender su futuro y consolidar su ganancia. A este echo se le conoce como cerrar la posición. Habría ganado 150€.

Una particularidad de los futuros, es que el comprador o vendedor del futuro no tiene que utilizar inicialmente la cantidad de dinero que supondría la compra o venta del subyacente, si no que solo tiene que poner un determinado porcentaje de la inversión equivalente, lo que se conoce como garantía.

Imaginemos por ejemplo alguien que compra 10 futuros de Telefónica a 8€. Su inversión equivalente serían 1000 acciones de Telefónica a 8€, o lo que es lo mismo 8.000€. Sin embargo, no necesita disponer de esa cantidad, ya que en un inicio, solo se le requerirán unas garantías, que generalmente suelen ascender a un 20% de la inversión equivalente.

Es por ello que los futuros, son productos apalancados, es decir, productos que nos permiten invertir por más dinero del que tenemos realmente, de ahí que sean productos de riesgo elevado y solo aptos para inversores con conocimientos financieros y experiencia.

Si se utilizan los futuros de una manera inadecuada, invirtiendo más dinero del que tenemos realmente por ejemplo, se podría llegar a perder toda la inversión. 

En el ejemplo anterior, un inversor que tiene 8.000€ en cuenta, y se compra 10 futuros de Telefónica a 8€, no tendría ningún problema, más allá de la posible pérdida que tuvieran las acciones en un momento determinado.

Sin embargo, si dispone solamente de 2.000€, si que podría meterse en problemas, ya que por garantías (20% x 8.000€ = 1.600€), podría comprar los 10 futuros, pero ante una caída del 15% de Telefónica, perdería 1.200€ (8.000€ de inversión equivalente x 15% de caída) de los 2.000€ de los que dispone, lo que supone una pérdida de un 60% de su capital.

¿Cómo podemos saber el riesgo de un Fondo de Inversión?

Uno de los aspectos más importantes a la hora de configurar una buena cartera de inversiones, como hemos dicho en muchas ocasiones, en la adecuar la composición de la misma al riesgo que estamos dispuestos a asumir. Lógicamente, para ello debemos de conocer o saber medir el riesgo de cad uno de los activos que componen la cartera. Cuando hablamos de fondos de inversión, la medida que solemos utilizar para saber el riesgo que puede tener un fondo, es la volatilidad. 

Volatilidad, ¿Cómo interpretarla?

Este dato, se puede encontrar fácilmente en la ficha del fondo, y nos indica el rango de fluctuación media que ha tenido el fondo durante un periodo de tiempo determinado. Cuanto menor sea la volatilidad de un fondo, menores habrán sido sus fluctuaciones, y por tanto menor será su riesgo.

Por norma general, se publican datos de la volatilidad a uno, tres y cinco años. 

Lógicamente, cuanto más a largo plazo veamos la volatilidad, más podremos concretar el riesgo real del fondo de inversión. Esto es así por que en ocasiones, las volatilidades a 1 año de los fondos de inversión, pueden estar distorsionadas por un comportamiento anómalo del mercado.

Por ejemplo, en el año 2017, la volatilidad de los mercados ha sido extraordinariamente baja, por lo que las volatilidades a 1 año de la mayoría de fondos, han estado muy por debajo de su media histórica, algo que podría llevarnos a engaños y hacernos ver menos riesgo en un fondo del que realmente tiene.

¿A qué plazo deberíamos de mirar la volatilidad?

La medida de tiempo quizás más adecuada para poder hacerse una idea correcta del riesgo de un fondo, sea ver la volatilidad del mismo en un periodo de 5 años.

¿Qué debemos de tener en cuenta?

En ocasiones, el ver un dato de volatilidad de un fondo de manera individual, puede darnos una idea de lo que debemos de esperar del fondo en concreto, pero no de si el fondo es el más adecuado dentro de su categoría. Es por ello que es recomendable que hagamos un comparativo entre varios fondos de la misma categoría, para saber en primer lugar, qué volatilidad es la esperada para ese tipo de fondos, y por otro lado para saber si el fondo que estamos eligiendo nos supone más o menos riesgo que la media de la categoría.

Folletos y documentación legal del fondo

Además de mirar los parámetros de volatilidad, los Fondos de Inversión tienen la obligación de publicar de manera periódica una serie de informes y documentación legal, que también nos puede ayudar a determinar el nivel de riesgo del fondo. Documentos como el KIID (documento de información al inversor), nos suelen mostrar cuál es la política de inversión del fondo, así como en qué activos está invertido.

Además en este documento se publica una escala de riesgo del fondo, que suele ir desde 1 (menos arriesgado), hasta 7 (máximo riesgo).

 

¿Deberíamos ahorrar para la jubilación? Por supuesto.

Según la mayoría de encuestas, una de las principales preocupaciones de los españoles, es que va a pasar con su pensión una vez se jubilen.

¿Tendremos pensiones?, ¿Cómo serán estas?… son cuestiones que lógicamente la gente se está comenzando a hacer cada vez con más frecuencia, y no es para menos, ya que no hace falta saber demasiado de economía para darse cuenta de que cada vez hay más personas que entran dentro de la edad de jubilación, y sin embargo el número de cotizantes a la seguridad social no crece en la misma proporción.

También hemos observado, que está aumentando el numero de ahorradores que están comenzando a planificar su jubilación de un modo privado, buscando generar un ahorro a largo plazo que les permita tener un cierto colchón de ahorro una vez dejen de trabajar, un ahorro que podría ayudarles a complementar la pensión que les pueda quedar en un futuro; una iniciativa que nos parece absolutamente necesaria.

¿Cómo ahorrar a largo plazo?

Quizás la manera más comúnmente conocida para ahorrar a largo plazo, es mediante el uso de Planes de Pensiones, un instrumento que sin embargo no siempre es el método más apropiado para planificar la jubilación, como veremos a continuación.

Ventajas de los Planes de Pensiones

La principal ventaja de los planes de pensiones, es la posibilidad que tienen de desgravarse una determinada cantidad de las aportaciones realizadas, en el IRPF, algo que beneficia a aquellos ahorradores con ingresos elevados.

Inconvenientes de los Planes de Pensiones

Este tipo de productos están configurados para ayudar a sus poseedores a generar un ahorro de largo plazo para el momento de su jubilación, por lo que solo pueden rescatarse llegado el momento de la jubilación o en el caso que se den una serie de supuestos excepcionales, como un paro de larga jubilación, una enfermedad grave o una invalidez, por ejemplo.

Fondos de Inversión

En nuestra opinión, los Fondos de Inversión es la mejor manera para ahorrar a largo plazo, ya que nos permiten aprovechar las ventajas de la inversión colectiva, al igual que los Planes de Pensiones, pero no tienen ningún tipo de restricción para poder rescatar el dinero. Es decir, un ahorrador que compre hoy un Fondo de Inversión, podría rescatarlo la semana siguiente si así lo quisiera o necesitara.

La única desventaja que tienen los Fondos de Inversión con respecto a los Planes de Pensiones, es que no gozan de una ventaja fiscal, pero como hemos comentado anteriormente, esto sería algo que solo podría interesar a aquellos ahorradores con rentas elevadas.

Liquidez, capacidad de diversificación, poder aprovechar las ventajas de las economías de escala, invertir en prácticamente cualquier mercado u activo o aprovecharse de las capacidades de gestión de profesionales, son algunas de las bonanzas de los Fondos de Inversión, que están al alcance de cualquier ahorrador, independientemente de cuál sea su capacidad de ahorro.

Conclusión

Si la jubilación nos preocupa, hay que tomar medidas cuanto antes. Comenzar a planificar un ahorro de largo plazo, es algo que nos ayudará en el futuro, por lo que no deberíamos de demorarlo más en el tiempo.

Contactar con un asesor financiero que nos ayude a revisar nuestra situación económica actual, y planificar la situación económica futura, puede ayudarnos a que la jubilación, sea un problema menor en nuestro día a día.

 

 

 

 

 

¿Qué es una OPA y una OPV? ¿Qué las diferencia?

Dentro de la terminología bursátil, habrán leído o escuchado con cierta frecuencia que una empresa va a realizar una OPA o que una compañía saldrá a cotizar a bolsa mediante una OPV. Pero, ¿entienden que significan estos términos?

¿Qué es una OPA?

Son las siglas de Oferta Pública de Adquisición, y es como se denomina a una oferta que o bien una empresa o bien una persona física realiza total o parcialmente sobre las acciones de otra compañía, con la intención de comprarla en su totalidad o hacerse con la mayoría.

Recientemente, hemos vivido la OPA sobre Abertis por ejemplo.

Principalmente, una OPA se lanza para comprar y controlar otra compañía, pero hay casos en los que la OPA se realiza para hacerse con la empresa con la intención de que esta deje de cotizar en Bolsa. En este caso, se llama OPA de exclusión y lo más recomendable siempre es acudir a la misma, ya que de no hacerlo podríamos tener problemas de liquidez futuros.

¿Qué es una OPV?

Son las siglas de Oferta Pública de Venta y generalmente consiste en una operación que realiza una determinada empresa, con la intención de colocar sus acciones en Bolsa.

Podríamos distinguir dos tipos de OPV, la que realiza una empresa que no cotiza en bolsa aún en bolsa, y la de una empresa que ya cotiza en bolsa, y de la que alguno de sus accionistas principales busca deshacerse de un paquete relevante de acciones.

El proceso de una OPV, suele durar un cierto tiempo, durante el cual se produce la recepción de las órdenes de los compradores. En el caso de que el número de ordenes de compra, supere las acciones que la compañía quiere vender, se haría un prorrateo de las mismas o bien se limitaría el numero de acciones a comprar por inversor.

Recientemente, hemos vivido la OPV de Metrovacesa, por ejemplo.

 

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