Gestión Pasiva vs Gestión Activa

Se empiezan a escuchar muchas voces sobre la eterna lucha entre la gestión pasiva y la gestión activa. ¿Realmente una estrategia es mejor que la otra?

Nosotros pensamos que estas dos estrategias son totalmente compatibles. Sin embargo, teniendo en cuenta que nos encontramos en un mercado con un grado de incertidumbre constante, encontramos en la gestión activa un valor añadido notable. Este valor viene definido por la labor continua que realizan los gestores/asesores de carteras para situar a estas en posiciones más defensivas y/o agresivas, según la coyuntura económica. Quizás en momentos de alza en los mercados, replicar un índice (gestión pasiva) puede ser igual de rentable que hacer una selección de activos (gestión activa); pero tal y como se ve en los gráficos inferiores, en momentos delicados de mercado como la crisis sanitaria de 2020, el conocimiento de un gestor y sus ajustes en cartera son significativamente más eficientes.

También se puede apreciar como los índices tienden a tener recuperaciones y subidas más lentas, ya que tienen en cuenta todas las posiciones de un índice (incluso los más rezagados). La gestión que realizan los asesores es esencial para carteras orientadas al largo plazo, donde ciertas correcciones pueden eliminar puntos de rentabilidad notables. Elegir tanto el momento para entrar, como el momento para salir/vender, es una tarea que solo está al alcance de gestores/asesores con estrategias activas.

Por nuestra parte, contamos con ETFs en muchas de nuestras carteras. Nuestro conocimiento nos permite tomar decisiones anticipadas a cambios de ciclos, lo que hace que seamos activos en esta estrategia. Por supuesto, tener estrategias de gestión activas aporta unos costes extra derivados del conocimiento y la atención de un asesor.  Existen personas detrás de las carteras y/o fondos que se preocupan día a día por la “performance” de la cesta de activos, noticias macroeconómicas que puedan perjudicar al portfolio y que prestan una atención continua para encontrar la mejor ecuación rentabilidad-riesgo para la cartera en cuestión.

 

 

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