Bonos convertibles: qué son, cómo funcionan y qué papel pueden tener en una cartera

Cuando pensamos en invertir, normalmente distinguimos entre dos grandes grupos de activos: renta fija y renta variable.

Sin embargo, existen productos que combinan características de ambos. Uno de los ejemplos más conocidos son los bonos convertibles, un tipo de activo que funciona inicialmente como un bono, pero que permite al inversor convertirlo en acciones de la compañía bajo determinadas condiciones.

Vamos a ver cómo funcionan.

¿Qué es un bono convertible?

Un bono convertible es un bono emitido por una empresa que incorpora el derecho a convertirlo en un número determinado de acciones.

Inicialmente, el inversor presta dinero a la empresa y puede recibir un cupón, igual que ocurriría con un bono corporativo tradicional.

La diferencia es que existe una segunda posibilidad: transformar ese bono en acciones.

Por eso se considera un activo híbrido.

Tiene un componente de renta fija, porque existe una deuda de la empresa con el inversor, y otro de renta variable, porque su valor puede estar ligado a la evolución de las acciones.

¿Cómo funciona un bono convertible?

La forma más sencilla de entenderlo es con un ejemplo.

Imaginemos un bono con estas características:

  • Valor nominal: 1.000 euros
  • Vencimiento: 5 años
  • Cupón: 2% anual
  • Ratio de conversión: 20 acciones por bono

Si podemos convertir el bono en 20 acciones, el precio de conversión sería:

1.000 € / 20 = 50 € por acción

Veamos qué ocurre en distintos escenarios.

Si la acción cotiza a 35 euros

Las 20 acciones tendrían un valor de:

20 × 35 € = 700 €

En principio, no tendría sentido entregar un bono de 1.000 euros a cambio de unas acciones valoradas en 700 euros.

En este caso, el convertible se comportaría principalmente como un bono.

Si la acción cotiza a 50 euros

Las 20 acciones valdrían:

20 × 50 € = 1.000 €

Nos encontramos en el precio de conversión y la evolución de la acción empieza a tener mayor importancia.

Si la acción sube hasta 70 euros

Las acciones tendrían un valor de:

20 × 70 € = 1.400 €

La posibilidad de conversión ha adquirido ahora un valor considerable.

El inversor puede beneficiarse de la subida de la acción gracias al componente convertible del bono.

La realidad es algo más compleja, pero este ejemplo permite entender la idea principal: cuando la acción está muy por debajo del precio de conversión, el activo se parece más a un bono; cuando sube con fuerza, empieza a comportarse cada vez más como una acción.

¿Por qué emiten las empresas bonos convertibles?

Una empresa puede utilizar este tipo de bonos como una forma alternativa de financiarse.

La posibilidad de convertir el bono en acciones tiene valor para el inversor y, a cambio, este puede aceptar un cupón inferior al que exigiría en un bono similar sin opción de conversión.

Para la empresa, esto puede reducir inicialmente el coste de financiación.

Sin embargo, si las acciones suben y los inversores convierten sus bonos, puede producirse dilución para los accionistas existentes.

¿Cuáles son sus principales ventajas?

Una de las características más atractivas de los bonos convertibles es que permiten combinar parcialmente dos fuentes de rentabilidad.

Por un lado, tenemos el componente de renta fija.

Por otro, existe la posibilidad de participar en una subida de las acciones.

Además, si la acción cae y la conversión deja de resultar atractiva, el bono continúa teniendo un valor asociado a la deuda de la empresa.

A veces se utiliza el término “suelo del bono” o bond floor para describir aproximadamente cuánto valdría el bono sin tener en cuenta la opción de conversión.

Eso sí, no debemos confundir este concepto con una garantía de capital.

Si la situación financiera de la empresa empeora, el precio del bono también puede caer.

¿Cuáles son los riesgos de los bonos convertibles?

Su naturaleza híbrida significa que pueden incorporar riesgos tanto de la renta fija como de la renta variable.

Riesgo de crédito

Seguimos prestando dinero a una empresa.

Si su situación financiera empeora, aumenta el riesgo de que tenga problemas para devolver su deuda.

Riesgo de renta variable

Cuando la acción cae considerablemente, la opción de conversión pierde valor.

Por ello, algunos bonos convertibles pueden sufrir caídas importantes cuando las bolsas atraviesan periodos negativos.

Riesgo de tipos de interés

El componente de renta fija continúa expuesto, en mayor o menor medida, a los movimientos de los tipos de interés.

Riesgo de liquidez

No todas las emisiones se negocian con la misma facilidad. En determinados momentos puede resultar más difícil comprar o vender algunos bonos.

Complejidad

Además de analizar la solvencia de la empresa, debemos entender aspectos como el precio de conversión, el ratio de conversión y la sensibilidad del bono a la evolución de las acciones.

Por ello, un bono convertible no debe tratarse como si fuera un bono tradicional.

Dos conceptos útiles: delta y prima de conversión

Sin entrar demasiado en matemáticas financieras, hay dos términos que merece la pena conocer.

La delta nos indica aproximadamente cuánto depende el comportamiento del bono de los movimientos de la acción.

Una delta baja implica normalmente un comportamiento más cercano al de la renta fija.

Una delta elevada significa que la evolución de las acciones tiene mayor peso.

También encontramos la prima de conversión, que nos ayuda a entender la relación entre el precio del bono y el valor de las acciones que recibiríamos al convertirlo.

No es necesario calcular continuamente estas variables, pero conocerlas ayuda a comprender por qué dos bonos o dos fondos de convertibles pueden comportarse de manera muy distinta.

¿Bonos convertibles directamente o mediante un fondo?

Comprar una emisión individual exige analizar tanto la empresa como las condiciones concretas del bono.

Además, el mercado de renta fija puede resultar menos accesible para un inversor particular.

Por este motivo existen fondos de inversión y ETF especializados en bonos convertibles, que permiten invertir simultáneamente en un conjunto de emisiones.

Esto facilita la diversificación, aunque no elimina el riesgo.

Y tampoco todos los fondos son iguales.

Algunos pueden tener una exposición relativamente elevada a renta variable, mientras que otros presentan un perfil más próximo a la renta fija.

Por eso conviene mirar aspectos como:

  • calidad crediticia de los emisores;
  • sensibilidad a renta variable;
  • sectores y países;
  • exposición a divisas;
  • duración de los bonos;
  • volatilidad de la cartera.

El nombre “fondo de bonos convertibles” no nos dice por sí solo cuánto riesgo estamos asumiendo.

Bono convertible y CoCo no son lo mismo

Conviene hacer una última distinción.

Los bonos convertibles contingentes o CoCos, habituales en el sector financiero, no son exactamente lo mismo que los bonos convertibles tradicionales.

Los CoCos están diseñados para absorber pérdidas cuando se producen determinadas situaciones relacionadas con el capital o la viabilidad de una entidad financiera.

Por tanto, presentan características y riesgos específicos y deben analizarse de forma independiente.

¿Qué papel pueden tener dentro de una cartera?

Los bonos convertibles ocupan una posición intermedia entre renta fija y renta variable.

En determinados momentos pueden comportarse principalmente como bonos y, en otros, tener una sensibilidad importante a la bolsa.

Por ello, pueden utilizarse como una fuente adicional de diversificación, pero no deberían confundirse con la parte más conservadora de una cartera.

Un inversor que compre un fondo de convertibles pensando que se comportará como un fondo de renta fija tradicional podría encontrarse con una volatilidad mayor de la esperada.

Conclusión

Los bonos convertibles pueden parecer complejos, pero su funcionamiento parte de una idea relativamente sencilla:

son bonos que incorporan la posibilidad de convertirse en acciones.

Cuando las acciones están muy por debajo del precio de conversión, el componente de renta fija suele tener más importancia.

Cuando las acciones suben, el componente de renta variable gana peso.

Esta combinación puede ofrecer un perfil de inversión diferente al de los bonos y las acciones tradicionales, pero también introduce riesgos adicionales.

Como ocurre con cualquier inversión, lo importante no es únicamente conocer la rentabilidad potencial, sino entender qué riesgos estamos asumiendo y qué función queremos que el activo desempeñe dentro del conjunto de nuestra cartera.

Este contenido tiene carácter exclusivamente informativo y educativo y no constituye una recomendación personalizada de inversión.

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