Entradas

La codicia y el miedo, dos grandes enemigos de los inversores.

A la hora de invertir en los mercados financieros, el factor psicológico es uno de los principales problemas a los que se tienen que enfrentar los inversores. Dentro de esto, hay dos factores que especialmente suelen costarle dinero y rentabilidad a los inversores, la codicia y el miedo.

Codicia

La codicia suele producirse en momentos alcistas del mercado o tras grandes correcciones. Los inversores que tienen liquidez, suelen tender a pensar que se van a quedar «fuera de la fiesta», mientras que los inversores que tienen posiciones compradas, buscan llevarse «el último euro».

En nuestra opinión, para poder ganar dinero en los mercados con una cierta recurrencia debemos dejar a un lado esos pensamientos, y tratar de buscar siempre un método de trabajo que nos permita alcanzar unos objetivos reales y factibles, y no tratar de especular con posibilidades, o lo que es lo mismo, intentar acertar constantemente el timing del mercado.

Por experiencia sabemos que la mayoría de inversores que se dejan llevar por la codicia, acaban perdiendo dinero.

Pánico

El pánico por el contrario, suele producirse en momentos de correcciones en las bolsas, y trae consigo la toma de decisiones precipitadas.

Esto suele generar que se produzcan ventas en los momentos menos oportunos, y que por tanto se vicie la operativa por así decirlo. Lógicamente, un inversor que vende en un momento de pánico y observa un rebote en el mercado, tenderá a volver a incorporarse rápidamente al mismo, sin valorar si ese rebote es o no creíble. Pasar del pánico a la codicia, nunca va a llevarnos en la buena dirección. También suele ocurrir que tras una venta por pánico, hay inversores que aún valorando si el rebote es creíble o no, y viendo señales de que el mercado sí tenga motivos para subir, no se atreven a incorporarse al mismo, hasta que ya es demasiado tarde.

Por tanto, vender en momentos de pánico, puede producir dos efectos, uno una vuelta al mercado de manera anticipada, o una vuelta al mismo tardía. 

Como hemos comentado en muchas ocasiones, cuando empezamos a entrar en una fase de nerviosismo con nuestras inversiones, debemos de analizar qué motivos está llevando al mercado a corregir, y valorar si estamos ante un momento de venta o estamos ante un momento de tener paciencia y aguantar posiciones. Hacer este ejercicio, nos evitará una mala toma de decisiones.

El Asesor Financiero

A la hora de saber controlar los momentos de codicia y los momentos de miedo, suele ser determinante contar con una visión experta que nos ayude a tomar las mejores decisiones en cada momento. Es por ello que contar con un Asesor Financiero, que pueda ayudarnos a manejar este tipo de situaciones, puede ser nuestra mejor baza.

Tengan en cuenta que manejar nuestro propio patrimonio suele ser muy complicado, ya que hay factores psicológicos que queramos o no son insalvables. Sin embargo, un tercero puede aportar un gran valor añadido, ya que el hecho de no tener ese condicionante psicológico, mejorará sin duda el acierto en la toma de decisiones.

 

¿Cómo manejar situaciones de pánico en los mercados?

Cuando el mercado sufre fases prolongadas de incertidumbre y las bolsas corrigen con fuerza, suelen darse momentos de confusión y por qué no decirlo, pánico entre muchos inversores, que todos deberíamos de saber manejar adecuadamente.

Sin embargo, somos conscientes de que no siempre es sencillo manejar este tipo de situaciones, en las que la parte psicológica y emocional se suelen anteponer a las decisiones racionales.

La parte emocional juega en nuestra contra

Por ello, y aunque pueda parecer difícil de llevar a cabo, lo que todo inversor debe de tratar de hacer cuando llegan estos momentos de fuerte incertidumbre y tensión en los mercados, es dejar a un lado su parte más emocional y actuar de la manera más fría posible, evitando tomar decisiones en caliente que puedan perjudicarle a medio y largo plazo.

Podríamos decir, que en momentos de pánico, hay que dejar de actuar como un ser humano, y tratar de actuar de la manera más mecanizada posible.

Tolerancia al riesgo y horizonte temporal

Pero para ello, es necesario tener muy claros y presentes dos cuestiones claves, que siempre recomendamos decidir antes de realizar cualquier tipo de inversión: el horizonte temporal de la inversión, y el nivel de riesgo deseado para dicha inversión.

Cuando un inversor tiene una cartera adaptada a sus necesidades temporales, y con un riesgo que es capaz de tolerar, hemos comprobado a lo largo de nuestros años de experiencia, que puede reaccionar mucho mejor a las situaciones de tensión en los mercados, lo que contribuye a una mejor toma de decisiones a corto plazo que siempre irán en su beneficio en el largo plazo.

Sin embargo, en inversores que no han adecuado su cartera al riesgo que pueden asumir, o no han planteado bien su horizonte temporal, este tipo de situaciones de pánico en los mercados suele provocar una serie de decisiones contraproducentes, como por ejemplo, realizar ventas en momentos de máxima tensión (con lo que lo más probable es que se pierdan posteriores rebotes del mercado).

Buscar constantemente el timing del mercado: error

También hemos detectado, que este tipo de inversores suelen ser más cortoplacistas, y tratan de buscar constantemente el timing del mercado, lo que tampoco consideramos que sea lo más apropiado, ya que en fases negativas de los mercados, es muy probable que este tipo de comportamientos contribuya a que sus carteras sean menos eficientes.

Conclusiones

Así pues, en nuestra opinión y experiencia, este tipo de fases de los mercados, no debe de pillarnos nunca con nuestra cartera fuera de nuestro perfil de riesgo, es decir, no debemos de tener nunca más riesgo del que podemos tolerar, por muy positivos que estemos con el mercado o por mucho que hayan caído estos. También consideramos que ajustar las inversiones a los diferentes horizontes temporales que pueda tener nuestra cartera es fundamental para evitar que ajustes prolongados en los mercados nos castiguen especialmente. Para horizontes temporales de corto plazo, deberíamos de asumir un riesgo escaso o nulo, mientras que para horizontes temporales de largo plazo, sí que podríamos considerar activos de mayor riesgo, como la renta variable por ejemplo.

Una vez que nuestra cartera está bien estructurada, deberíamos de no dejarnos llevar por el ruido del mercado y analizar con calma la situación. Muchas veces, los movimientos de pánico en el mercado son muy puntuales y suelen ser grandes oportunidades de compra a largo plazo. Por lo tanto vender en estos momentos, puede perjudicarnos seriamente. Actuar con calma y tener paciencia es clave.

El Asesor Financiero, nuestro gran aliado

La parte más importante es detectar el ciclo de mercado en el que nos encontramos, ya que si las correcciones se producen en una parte de ciclo madura o de contracción, sí que deberíamos de hacer ajustes en la cartera. Por ello, contar con la ayuda de un asesor financiero, puede ser clave para el desarrollo de nuestra economía y también le puede ayudar a tomar mejores decisiones de inversión.