¡No te pierdas la intervención de Andrea Montero en el blog del Banco Sabadell! «Del primer sueldo a la jubilación: así ahorramos dependiendo de la edad»

«Del primer sueldo a la jubilación: así ahorramos dependiendo de la edad»

Articulo del Blog de Sabadell 

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Artículo BLOG SABADELL

 

Sin pelos en la lengua. ¿Por qué los inversores españoles no tomamos buenas decisiones de inversión?

El otro día, en un corrillo entre profesionales del sector, surgía una pregunta que nos ha parecido interesante compartir con ustedes. ¿Por qué los inversores españoles no invierten bien, por norma general?

Lo cierto es que surgieron muchas respuestas a la pregunta, y la mayoría ya las hemos expuesto en las guías que tenemos colgadas sobre los principales errores a la hora de invertir, pero hay un factor que obsesiona a la mayoría de inversores, y que hemos de darnos cuenta de que en la mayoría de ocasiones, no ayuda realmente a buscar el mejor activo o el mejor asesoramiento, y son los costes.

La mayoría de profesionales del sector financiero, advierten de que la obsesión de los inversores por los costes más baratos y por tratar de conseguir asesoramiento por cualquier medio que sea gratuito, hace que se cierren muchas puertas para realizar una inversión eficiente. Pagamos lo que sea por cenar en el restaurante de moda (un servicio), pagamos por tomarnos unas cañas con los amigos (un servicio), pagamos por un corte de pelo (un servicio)…, sin embargo, cuando un profesional nos presta un servicio financiero, ¿por qué no lo valoramos?

Nosotros siempre hemos dicho, que las comisiones de gestión de un fondo por ejemplo, son totalmente secundarias siempre que el fondo las justifique, ya sea por la rentabilidad que proporciona o por que el gestor bate constantemente a la media de la categoría. Una cosa, es que entre dos fondos con igual desarrollo, optemos por el más barato, esto es algo lógico. Pero cerrar las puertas a meter un buen fondo en cartera porque consideramos que tiene una comisión de gestión elevada, es un error.

También hay muchos casos de inversores que manejan su cartera con las recomendaciones que leen en los periódicos o que escuchan en los programas de radio que hablan de economía. El error de delegar todo lo que no sabemos hacer en profesionales, menos la gestión de nuestro patrimonio, es algo muy frecuente y que además suele salir mal. Al final, hemos de tener muy presente que en el mundo de las inversiones, lo barato sale caro, y si se trata de información más aún. Tengan en cuenta, que hay entidades e inversores profesionales que pagan cientos de miles de euros anuales por sistemas y programas, que les proporcionan información en tiempo real; ¿No creen entonces que la información que aparece en los medios de manera gratuita, es una información que está ya más que descontada por los mercados? ¿o no creen que puede ser una información interesada?

Por eso, siempre que un inversor cualificado nos pregunta al respecto de los costes nuestra opinión siempre es la misma. Si acceder a una plataforma de inversión con mucho producto tiene comisión de mantenimiento, por ejemplo, valore que está pagando por tener a su disposición herramientas suficientes para diversificar su cartera; si busca un asesoramiento financiero y le cobran por él, valore el valor añadido que le puede ofrecer ese asesoramiento profesional.

Si pagamos por cualquier servicio que se nos presta, debemos de cambiar la mentalidad y considerar que cuando nos asesoran o cuando queremos invertir, también se nos está prestando un servicio, y como tal, hay que pagarlo.

¿Están preparados los inversores autogestionados para un cambio de ciclo?

Leíamos este fin de semana un artículo en el que hablaba sobre que en países como Reino Unido o Alemania, la mayoría de inversores particulares contrataba los servicios de un asesor financiero, mientras que España por su parte estaba a la cola de Europa a este respecto.

Esto es algo que llevamos mucho tiempo advirtiendo, y es que muchos inversores españoles se han acostumbrado al «asesoramiento» aparentemente desinteresado que recibían de su banco de toda la vida, un asesoramiento que como ya hemos advertido en otros artículos, puede ser todo menos independiente.

También es frecuente ver carteras de inversión que se han ido configurando con las ideas que se escuchan o leen en los medios de comunicación, algo que puede funcionar bien de manera puntual o cuando las bolsas son alcistas, pero que a largo plazo tiene por norma general, un mal resultado para el inversor.

Uno de los errores más frecuentes que cometen los inversores que tratan de gestionar su patrimonio de manera autodidacta, es que ven el mercado y la situación económica tomando como referencia lo que ha hecho el mercado el pasado. Por ejemplo, este tipo de inversores es muy dado a comprar fondos de inversión que lo han hecho muy bien en los últimos meses o años, sin pararse a pensar en cómo lo harán a futuro. También es bastante común en el inversor autogestionado, dejarse llevar por el pánico o la euforia en un momento determinado, algo que por norma general, lleva a tomar decisiones precipitadas y erróneas.

La diferencia principal que hay entre un asesor profesional y un inversor autogestionado es que el asesor, además de poseer la formación, experiencia y conocimientos adecuados, cuenta con medios y herramientas para analizar la situación a futuro y detectar que posibles hechos pueden afectar al mercado y dónde puede ser más aconsejable invertir. En este caso, la famosa frase «beneficios pasados no garantizan beneficios futuros«, es la máxima que todo gestor debe realizar en las carteras de sus clientes.

De echo, el éxito en la gestión radica en adelantarse a los acontecimientos y saber deshacer posiciones cuando el mercado puede ver peligrar su tendencia o tomarlas cuando es el momento más oportuno.

¿Se ha quedado fuera del mercado este 2019? Así actuaríamos nosotros.

Este inicio de año 2019 está siendo especialmente bueno, si uno lo mira de una manera aislada, pero si tenemos en cuenta lo que ha acontecido en el mercado durante el pasado 2018, se podría entender este rebote que está teniendo el mercado, como un ajuste del exceso de pánico vendedor que se produjo especialmente en los meses de octubre, noviembre y diciembre.

En este momento, la sensación que tenemos es que el mercado está subiendo en base a que se está descontado la posibilidad de un acuerdo comercial entre China y Estados Unidos, algo que todavía no ha llegado y que hasta que llegue puede todavía dar volatilidad al mercado. Además, consideramos que no se está teniendo en cuesta especialmente el desarrollo y posibles consecuencias del Brexit, por lo que consideramos que los riesgos que el mercado tiene por delante no son pocos.

Esta introducción, nos sirve de argumento para exponer a todos aquellos inversores que durante las caídas del año pasado deshicieron posiciones llevados por la tensión y el miedo que les provocaron las caídas de las bolsas. A estos inversores que se han quedado fuera del mercado y que no saben si tomar ahora posiciones o esperar, les recomendaríamos prudencia y paciencia.

Nuestra experiencia nos dice que no es aconsejable correr detrás del mercado, especialmente cuando este ya ha llegado a zonas de resistencias. Con un S&P500 rozando la gran resistencia de los 2.800 puntos, un DAX en los entornos de 11.600 puntos, o un Eurostoxx en 3.300 puntos, consideramos que tomar posiciones alcistas en este momento puede suponer más riesgo que beneficio.

Nuestro consejo sería el de tener la paciencia suficiente como para esperar a que los mercados tengan alguna corrección que pueda permitirnos una entrada en unos niveles más agradables.

La codicia y el miedo, dos grandes enemigos de los inversores.

A la hora de invertir en los mercados financieros, el factor psicológico es uno de los principales problemas a los que se tienen que enfrentar los inversores. Dentro de esto, hay dos factores que especialmente suelen costarle dinero y rentabilidad a los inversores, la codicia y el miedo.

Codicia

La codicia suele producirse en momentos alcistas del mercado o tras grandes correcciones. Los inversores que tienen liquidez, suelen tender a pensar que se van a quedar «fuera de la fiesta», mientras que los inversores que tienen posiciones compradas, buscan llevarse «el último euro».

En nuestra opinión, para poder ganar dinero en los mercados con una cierta recurrencia debemos dejar a un lado esos pensamientos, y tratar de buscar siempre un método de trabajo que nos permita alcanzar unos objetivos reales y factibles, y no tratar de especular con posibilidades, o lo que es lo mismo, intentar acertar constantemente el timing del mercado.

Por experiencia sabemos que la mayoría de inversores que se dejan llevar por la codicia, acaban perdiendo dinero.

Pánico

El pánico por el contrario, suele producirse en momentos de correcciones en las bolsas, y trae consigo la toma de decisiones precipitadas.

Esto suele generar que se produzcan ventas en los momentos menos oportunos, y que por tanto se vicie la operativa por así decirlo. Lógicamente, un inversor que vende en un momento de pánico y observa un rebote en el mercado, tenderá a volver a incorporarse rápidamente al mismo, sin valorar si ese rebote es o no creíble. Pasar del pánico a la codicia, nunca va a llevarnos en la buena dirección. También suele ocurrir que tras una venta por pánico, hay inversores que aún valorando si el rebote es creíble o no, y viendo señales de que el mercado sí tenga motivos para subir, no se atreven a incorporarse al mismo, hasta que ya es demasiado tarde.

Por tanto, vender en momentos de pánico, puede producir dos efectos, uno una vuelta al mercado de manera anticipada, o una vuelta al mismo tardía. 

Como hemos comentado en muchas ocasiones, cuando empezamos a entrar en una fase de nerviosismo con nuestras inversiones, debemos de analizar qué motivos está llevando al mercado a corregir, y valorar si estamos ante un momento de venta o estamos ante un momento de tener paciencia y aguantar posiciones. Hacer este ejercicio, nos evitará una mala toma de decisiones.

El Asesor Financiero

A la hora de saber controlar los momentos de codicia y los momentos de miedo, suele ser determinante contar con una visión experta que nos ayude a tomar las mejores decisiones en cada momento. Es por ello que contar con un Asesor Financiero, que pueda ayudarnos a manejar este tipo de situaciones, puede ser nuestra mejor baza.

Tengan en cuenta que manejar nuestro propio patrimonio suele ser muy complicado, ya que hay factores psicológicos que queramos o no son insalvables. Sin embargo, un tercero puede aportar un gran valor añadido, ya que el hecho de no tener ese condicionante psicológico, mejorará sin duda el acierto en la toma de decisiones.

 

El ahorrador español cada vez valora más la figura del Asesor Financiero

Muchas veces, cuando hablamos de ahorrar para la jubilación, hay quienes piensan que con destinar la parte de sus ingresos que puedan ahorrar a una cuenta y no tocarlos, es suficiente. Sin embargo, como ya hemos dicho en muchas ocasiones, el dinero en cuenta corriente no es un método válido de ahorro, especialmente en momentos como el actual donde la inflación hace que el dinero pierda poder adquisitivo. Es decir, cuando los tipos de interés no logran superar a la inflación, el dinero es cuenta corriente nos hace un poco más pobres cada año que pasa. Es por ello que invertir ese dinero se convierte no solo en algo recomendable, si no en algo necesario.

Ahora bien, invertir no es sencillo, y esto es algo que todo el mundo sabe y que puede suponer un importante escollo a superar por aquellos ahorradores que siendo conscientes de que necesitan invertir para sacar rendimiento a sus ahorros, no saben cómo hacerlo. Es aquí, donde destaca o debería destacar más de lo que lo hace actualmente, la figura del Asesor Financiero, una figura que en países como Reino Unido, Alemania o Estados Unidos, es clave.

En España, todavía estamos en una fase en la que aún siendo conscientes de la tremenda necesidad que tenemos de ahorrar para la jubilación o para completar esta, aún no confiamos en la figura del Asesor Financiero para ayudarnos a invertir nuestros ahorros, a pesar de que cada vez tenemos más formación financiera o acceso a la misma.

Motivos para que se de esta casuística podemos encontrar varios, pero quizás el principal motivo es que los ahorradores españoles se han acostumbrado a recibir un asesoramiento por parte de sus entidades bancarias de todas la vida, un asesoramiento que en muchas ocasiones a pesar de ser gratuito podía salir muy caro, ya que en la mayoría de ocasiones, las personas que prestaban este tipo de asesoramiento, por un lado no tenían los conocimientos suficientes (muchos empleados de banca, pasaron de comercializar tarjetas, préstamos o hipotecas, a vender productos de inversión tan complejos como las Preferentes o los bonos convertibles) como para poder prestarlo (aunque se tratara del director de la oficina bancaria) y por otro lado no hacían un asesoramiento desinteresado, si no una labor comercial, vendiendo los productos de su Entidad. De todos es sabido que las Entidades bancarias suelen tener periodos de campañas comerciales en los que se establecen una serie de objetivos a cumplir por parte de sus empleados.

Y aquí es donde hay que recordar la cantidad de productos tóxicos que algunas Entidades vendieron a sus clientes, sin que en la mayoría de los casos, ya no el producto fuera conveniente para ellos, si no que era un producto que ni siquiera quienes lo ofrecían a sus clientes conocían realmente en profundidad.

Así pues, creemos que la mejor manera de que cualquier ahorrador pueda conseguir sus objetivos, es la de confiar el cuidado y evolución de sus inversiones a personas que realmente se dedican a las inversiones de manera profesional.

Un buen Asesor Financiero debería de tener en cuenta los objetivos de inversión, las necesidades de liquidez, el horizonte temporal… y en base a ello, elaborar una cartera de inversiones con productos que el cliente conozca o entienda a la perfección, y que puedan ayudarle a cumplir sus objetivos, sea cual sea la Entidad que comercialice los mismos. 

Sin embargo, es cierto que en los últimos años, y especialmente tras la entrada en vigor de la normativa MiFid II que impide que las entidades presten servicios de asesoramiento a aquellos clientes que no tengan firmado un contrato de asesoramiento con la Entidad, el número de ahorradores que han comenzado a solicitar los servicios de un Asesor Financiero no ha hecho más que crecer.

También a ello contribuye el hecho de que muchos clientes de grandes Entidades, se han quedado sin ningún tipo de asesoramiento, al no cumplir los requisitos de capital necesarios como para que a la Entidad le salga rentable asesorarle.

Pero no solo este ha sido el motivo. Como hemos comentado, el ahorrador español cada vez tiene a su alcance más información como para poder aumentar su formación financiera, lo que le puede ayudar a comprender el valor añadido que puede aportarle el trabajo de un Asesor Financiero que pueda velar realmente por sus intereses por encima de los de cualquier Entidad.

¿Están todos los inversores preparados para operar con acciones?

El gran inversor norteamericano Warren Buffett, además de muchos libros y teorías de inversión se caracteriza por haber dicho algunas frases que se toman como ejemplo en cualquier curso o escuela de inversión. Una de estas frases, dice lo siguiente: si usted no está dispuesto o preparado para perder un 50% de su inversión, no invierta en bolsa.

Traemos a colación esta frase en un momento en el que los mercados están corrigiendo con fuerza y muchos inversores que han comprado renta variable en los últimos meses, están sufriendo perdidas de cierta magnitud en sus inversiones.

Por norma general suele haber dos tipos de inversores en renta variable, los que invierten a sabiendas de que los mercados suelen sufrir fases alcistas y fases de corrección, y que tienen claro por tanto que sus inversiones están expuestas a la volatilidad de los mercados; y aquellos inversores que invierten en bolsa con la esperanza de ganar grandes rentabilidades, pero sin tener presente que en momentos de correcciones, también pueden tener grandes pérdidas.

Para nosotros, es bastante habitual hablar con inversores que tienen acciones y que realmente no tienen perfil para tenerlas. El motivo de que este tipo de inversor suela tener acciones en cartera suele tener más de un denominador común: alguien que les ha dicho que en la bolsa siempre se gana a largo plazo; alguien les ha dicho que determinado valor está barato; alguien les ha dicho que él siempre gana con acciones; alguien les ha dicho que determinado valor siempre sube…

Nuestro consejo es que a la hora de invertir en acciones, le hagan caso al señor Warren Buffett. Es decir, dejen a un lado las perspectivas de ganancia y piensen en las potenciales pérdidas en un mal escenario de mercado. Si pueden afrontar una situación de pánico bursátil con relativa comodidad, entonces están preparados para tener acciones, pero si no, lo que tienen que hacer es buscar productos alternativos para invertir, como los fondos de inversión, la renta fija…

¿Cómo actuar cuando el mercado se desploma?

En semanas como la actual, en las que los índices sufren caídas por encima de lo habitual y de una manera muy continuada, es importante saber cómo moverse en el mercado, especialmente cuando se tienen en cartera inversiones muy sesgadas a renta variable.

Cuando se viven fases de correcciones relevantes, nuestro consejo es que no hay que dejarse llevar por el pánico. Lo que hay que hacer, es analizar la situación antes de tomar una decisión. Ver si el nivel de riesgo de la cartera es el adecuado en comparación al riesgo que se puede tolerar, y valorar qué motivos están provocando las caídas, es algo clave en este análisis.

Si la cartera está pasada de riesgo, es probable que las correcciones del mercado afecten en buena medida a la cartera, por lo que podría suponer una fuente de preocupación que no debería de producirse. En este caso, nuestro consejo es tender a adecuar la cartera a una composición que sí permita afrontar caídas con mayor tranquilidad. Esperar a un rebote para ello o hacerlo en plena corrección es una decisión que debería de analizarse con la ayuda de un asesor financiero. 

Si la cartera está dentro de los parámetros de riesgo, el siguiente paso sería valorar si la corrección está justificada por un deterioro económico real o algún hecho que pueda tener implicaciones de largo plazo, o si por el contrario se trata de un ajuste puntual del mercado. En el primer caso, lo normal es ir reduciendo exposición a renta variable en la cartera, mientras que en el segundo escenario, puede ser más apropiado mantener la calma, ya que cuando se producen correcciones violentas provocadas por un factor puntual, la posterior recuperación del mercado suele ser rápida.

De todas formas e independientemente a esto, consideramos que una cartera de inversión no puede ser algo que no quite el sueño, por lo que en el caso de que la situación del mercado nos preocupe en exceso, es bueno reducir riesgo o hacer liquidez, hasta que pase el ruido de mercado y podamos volver a incorporarnos otra vez con mayor seguridad.

Invertir sin diversificar implica asumir más riesgo.

A la hora de invertir, uno de los aspectos en los que más nos gusta hacer hincapié es en la diversificación, ya que creemos que es un error muy común entre los inversores y que es muy fácil de subsanar.

Diversificación

Como hemos comentado en otras ocasiones, diversificar implica repartir la inversión entre distintos tipos de activos, zonas geográficas, sectores u horizontes temporales, con la intención de tener una cartera lo mejor distribuida posible.

Es decir, diversificar no es tener cuatro o cinco bancos en cartera, ya que en este caso no existe tal diversificación; sino en tener varias acciones (en el caso de que se tenga una cartera de acciones), que inviertan en sectores diferentes, que pertenezcan a mercados diferentes…

Como ejemplo fácil, cuando alguien nos pide opinión sobre una cartera de renta variable en acciones por ejemplo, valoramos incluir distintos sectores (consumo defensivo, tecnología, utilities…), distintas zonas geográficas (Europa, EEUU, Asia…) e incluso distintas divisas (euro, dólar, libra…).

Descorrelación

Sin embargo, no solo hemos de buscar productos que nos ayuden a diversificar la cartera. También es importante incluir algunos activos que puedan ayudarnos a descorrelacionar nuestra inversión, o lo que es lo mismo, activos que no se comporten de la misma manera ante un escenario determinado del mercado.

Por ejemplo, el Oro ha sido históricamente un activo que ayudaba a descorrelacionar el comportamiento de las carteras, ya que se utilizaba como activo refugio ante caídas en los mercados. Hoy en día, sigue contemplándose de esta manera, aunque bien es cierto que su descorrelación con el mercado es algo menor.

Fondos de Inversión

En nuestra opinión, uno de los productos ideales a la hora de diversificar una cartera, especialmente para todos aquellos ahorradores que todavía no disponen de un patrimonio demasiado elevado, son los fondos de inversión.

Un fondo de inversión como ya hemos comentado en ocasiones, es una cesta de activos que esta gestionada por un equipo de profesionales, y de la cual se pueden adquirir participaciones, lo que nos permite poder acceder a todas las ventajas de una gestión profesionalizada y por tanto diversificada, con un coste muy bajo.

 

 

Resolvemos un error frecuente a la hora de consolidar beneficios.

Hoy, vamos a tratar de subsanar un error que hemos visto que comenten algunos inversores a la hora de realizar plusvalías en un fondo de inversión o en una acción.

¿De qué error se trata?

Muy sencillo, imaginen un inversor que ha comprado 10.000€ en un fondo de inversión o en una acción, y pasado un tiempo va ganando 500€. Para consolidar ese beneficio de 500€ lo que hacen algunas personas es vender 500€ de su inversión, justo lo que llevan ganado. Sin embargo, esta manera de actuar es totalmente equivocada.

¿Por qué?

Para poder consolidar el beneficio que lleva acumulado un producto, debemos vender o traspasar la totalidad de la inversión que tenemos, no únicamente la parte de la plusvalía, ya que si lo hacemos así, solo estaremos consolidando una parte proporcional. Es decir:

Si en el ejemplo anterior queremos consolidar 500€, deberíamos de vender los 10.500€ que vale su inversión. Si solo vende 500€, estaría vendiendo algo menos de un 5% de su posición, por lo que la plusvalía que consolidaría, al ser proporcional, también sería de algo menos de un 5% (es decir, unos 25€).